NUTRICIÓN VEGETAL EN HUERTOS DE ALTO RENDIMIENTO

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¿Por qué el uso de bioestimulantes y fertilizantes de alta tecnología ha crecido tanto en los últimos años?

La alta competitividad de los mercados y los constantes aumentos de costos, han empujado a los productores a exigirle cada día más a sus huertos; alta producción año tras año, calidad y condición viajera. Esta mayor exigencia, conlleva el uso más intensivo de productos que aporten energía y nutrición.

Cuando hablamos de un huerto de alto rendimiento, podemos compararlo a un deportista de elite. Sus necesidades nutricionales son distintas a las del promedio. Para llevar a cabo sus actividades, requieren dietas distintas, más demandantes y exigentes. Si queremos huertos con medallas olímpicas tenemos que seguir la misma premisa, aportar a los huertos herramientas adicionales a los fertilizantes inorgánicos tradicionales.

En el otro extremo, tenemos la evolución de nuestro ecosistema productivo. Hoy nos encontramos con; envejecimiento de huertos, estrés de plantas producto del cambio climático, plantaciones en lugares adversos (cerros, suelos pobres, replantaciones, etc.). Donde un huerto de 15 años o geriátrico necesitará más ayuda en términos de bioestimulación en comparación a un huerto joven de 5 años, al igual que cualquier huerto desarrollado en condiciones de un mayor estrés.

Antiguamente a los bioestimulantes les llamaban “Agüitas de las carmelitas”, ¿qué cambió?

A nivel mundial, en los últimos 15 a 20 años, se ha investigado mucho sobre las funciones de los bioestimulantes y fertilizantes de alta tecnología, pudiendo demostrar la gran eficiencia que brindan a los huertos. Chile no se ha quedado atrás, se han desarrollado muchas investigaciones y conocimiento a nivel país, enfocadas en producción y calidad en destino, las cuales han servido mucho de respaldo para los programas de nutrición local.

Adicionalmente, se ha producido un cambio generacional en la agricultura. Ingresaron profesionales que fueron educados con mayores conocimientos al respecto y que naturalmente son más abiertos a probar y estudiar distintas alternativas. Esto ha sido clave en la adopción masiva de este tipo de productos.

El desafío que existe hoy en Chile, es poder continuar la investigación de cada producto que se ofrezca al mercado (la relación entre cultivos, dosis, repeticiones, momentos, sinergias, etc.), para poder seguir optimizando los programas de nutrición.

La producción agrícola es un negocio difícil, de baja rotación de flujos, con grandes riesgos medioambientales, esto implica que los actores que ofrecen este tipo de tecnologías, deben ser muy serios al momento de ofrecer las diferentes soluciones (productos). La confianza que se ha ido logrando en los últimos 15 años, no se debe perder.

Es importante entender las diferencias, no todos los bioestimulantes son iguales, cada uno tiene un asidero fisiológico distinto, cada uno tiene un rol de gran ayuda en cada etapa fenológica de las plantas.  En el cuadro aparecen los grupos de bioestimulantes y sus orígenes, existen muchas marcas comerciales de cada uno, varios pueden ser usados con gran tranquilidad. Lo importante es usarlos en los momentos adecuados con las dosis recomendadas (probadas y validadas). Si son mal usados, probablemente no tengan ninguna reacción en la productividad del campo.

Respecto a fertilizantes con mayor tecnología, también existe diferencia entre la oferta actual y la que teníamos hace 15 años. Hoy contamos con N-P-K y Micronutrientes en diferentes formulaciones, muchas veces combinados con bioestimulantes, acomplejados con aminoácidos y ácidos carboxílicos, los cuales son muy eficientes.

Es importante destacar que todas estas alternativas son apoyos a los fertilizantes inorgánicos que todos conocemos: como los nitratos, sulfatos, urea, fosfatos etc. Los cuales NO pueden ser dejados atrás como base de la nutrición completa que la planta necesita.

Con toda esta variedad de productos, ¿Cuál usar?

Efectivamente puede llevar a confusión ver tantos productos, tantos nombres, tantas alternativas. Lo primero es determinar en base a un diagnóstico, qué necesita la planta en cada momento fenológico y cuáles son los factores de estrés propios del campo y del huerto. En base a eso, elegir productos comerciales que se adecuen con el programa previamente analizado y calculado. Por supuesto que existirán varias marcas y nombres diferentes para el mismo tipo de producto, esa es la gracia de estar en un país abierto al mercado global y con industria de fabricación nacional. En este punto, será importante el respaldo que tenga cada producto en términos de información e investigación. La incorporación de todas estas alternativas deben estar calculadas en base a un adecuado balance, con la idea de buscar la mayor cantidad de interacciones y sinergia entre ellos. Esto para maximizar la reacción en beneficio de la planta y el suelo. Cuando queremos definir qué usar y cuánto usar la respuesta es simple “La planta y el suelo mandan”.

Hasta el próximo post…!!

Lucas Ferrada Montero
Ingeniero Agrónomo
Asesor Nutrición Vegetal y Suelos

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